Gestión innovadora de franquicias en América y Asia. Director general de la franquicia de taquerías El Fogoncito.

Desde la temprana edad de 5 años creció junto a un “fogón” cobijado por una extraordinaria y emprendedora mujer que lejos de amedrentarse ante la lamentable pérdida de su joven esposo y la necesidad de sacar adelante a sus tres pequeños hijos, con gran valor se lanzó a iniciar un pequeño negocio, sin saber que poco más de tres décadas más tarde, ese pequeño de 5 años (el mayor de sus hijos), estaría al frente de una de las cadenas más importantes de comida tradicional mexicana, no sólo en nuestro país, sino que además cuenta con una exitosa y consolidada presencia en Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

Ese niño, que en 1968 tenía 5 años es Carlos Roberts, Licenciado en Comunicación, Ex- Presidente de la Asociación Mexicana de Franquicias, conferencista en diversos foros entre los que se encuentran las escuelas de negocios IPADE, INCAE, etc., y por supuesto, Director General de los Restaurantes “El Fogoncito”.

Su historia está muy ligada a la aparición de los ahora famosos Tacos al Pastor y que en aquel entonces simplemente no se conocían en nuestro país. Éstos, son una evolución del “Shawarma” ó “Donër Kebab” que provienen de Líbano y Turquía, y que fue traído a México en los años veintes del siglo pasado por inmigrantes de esos lejanos lugares. La transformación comenzó cuando para agradar al paladar mexicano, a finales de la década de los años sesentas, los ingredientes sufrieron una lógica sustitución: el cordero fue cambiado por cerdo y la pita (ó pan árabe) por nuestra tradicional tortilla.

El resultado final en 1968 dio pie para la creación de El Fogoncito, una apuesta distinta en comida casual, dirigida a un mercado joven y exigente, en donde el servicio, la calidad de sus productos y los novedosos Tacos al Pastor marcarían para siempre los hábitos de consumo de nuestro país.

La apertura de varias sucursales les permitió seguir consolidando su marca y su prestigio y con ello pudieron hacer frente a las recurrentes crisis financieras que se presentaron en nuestro país por aquellos años y que amenazaron a los pequeños y medianos empresarios. En 1982 logró convencer a su madre de no vender el negocio tras la devastadora devaluación. La decisión no pudo haber sido mejor, ya que en 1988 comenzó a explorar la posibilidad de franquiciar el negocio para hacerlo crecer compartiendo el éxito de su sistema ya probado. Después de enfrentar la resistencia al cambio y la desconfianza en este nuevo terreno, Carlos logró su primer contrato de franquicia en 1990.

Hoy la marca El Fogoncito está presente en mercados que quizá nunca hubiera imaginado. Continua consolidando lo que alguna vez fue un pequeño negocio y que da empleo a más de 750 personas.

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